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16 de diciembre de 2017 al 3 de enero de 2018 - Período vacacional de invierno.

A nuestra comunidad universitaria les deseamos Felices Fiestas.

Navidad sin nieve

En la película La casa de los espíritus, basada en la novela homónima de Isabel Allende, hay una escena que ocurre en Navidad: nieve en la calle, los protagonistas traen abrigo y sombrero. Es la típica ambientación de la época, el problema es que la película ocurre en Santiago de Chile en dónde es verano en diciembre y la temperatura promedio está alrededor de los 30°C. Aún en invierno la temperatura en Santiago no llega al punto de congelación.  Cuándo le preguntaron a Bille August el prestigiado director de la película -ganador dos veces de la Palma de oro en el Festival de Cannes- por este aparente error, el respondió: “todo el mundo relaciona la Navidad con nieve”.  

Mi infancia transcurrió en un pueblo en el que la temperatura promedio es de 35 grados; cuando la temperatura bajaba a 25 –tal vez por un ciclón- y estaba nublado mi madre decía “está tristito el día”.  Cuando nos mudamos al clima mucho más fresco de Guadalajara y la temperatura llegaba a los 15 grados ella me preguntaba si era imprescindible que saliera. Con estos antecedentes es obvio que no sólo no pienso en nieve en Navidad, ni siquiera conocí los árboles de navidad naturales -pinos o abetos - hasta la adolescencia. Aún recuerdo como me sentí identificada cuando años después en un anuncio de cerveza un hombre decoraba una palmera con lucecitas. Eso sí, silbaba Oh Tannenbaum

Pero Bille August tiene razón: hay un imaginario navideño que se ha popularizado aún entre los que vivimos en climas tropicales y lo más probable es que el director buscó imágenes relacionadas con sus propios recuerdos de su infancia en Suecia.

Las imágenes que se vienen a la mente cuando alguien dice “25 diciembre”, están relacionadas en primer término con una concepción europea, posiblemente del renacimiento y no con la narración bíblica. Belén -ahora un suburbio de Jerusalén- está en zona desértica por lo es poco común -aunque posible- la nieve. El atuendo de los pastores en los nacimientos y pastorelas en México son de Asturias; en el resto del mundo tienen parecido con los de Baviera.  El resto de los símbolos, renos, abetos, pinos, Santa Claus, San Nicolás, Kris Kringle, campanas también son europeos en origen, popularizados por la publicidad norteamericana.  

La época de Adviento, con nieve o sin ella nos envía tiempos pasados porque a fin de cuentas la Navidad es una época anclada en la infancia y estar en relación con niños nos vuelve a acercar a ella. Hay quién defiende la creencia en un ser mágico y misterioso –siempre justo- que reparte regalos; mientras que otros se sintieron engañados por la mentira colectiva.  Pero aún los padres más liberales  o sin creencias religiosas tratan de preservar lo que consideran una ilusión imprescindible.  Esa magia contra toda lógica, es parte importante de la celebración, como también lo es -aunque pocos hablen de ella-  la completa despreocupación que sólo se logra, para la mayoría de nosotros, antes de los diez años.  La muñeca o el carro de control remoto, la bicicleta o los legos, los puede traer el Niño Dios-Santa Claus-Père Nöel-Los Reyes Magos, y nos podíamos concentrar sólo en eso, sin pensar en los costos de la cena, que el pavo alcance el elusivo punto de estar cocido pero no quemado, que el intercambio sea más o menos justo y que el aguinaldo alcance al menos hasta enero.  

Las instituciones de asistencia social insisten en que es la época de dar pero aún ellos tienen problemas para conseguir donativos para adultos en situación crítica o con incapacidades; la mayoría de los regalos van dirigidos a niños y son más juguetes y dulces que ropa u otras necesidades básicas. Se trata de dar, sí, pero no damos lo que es necesario sino lo que nos sitúa, por un rato, en el papel del que reparte la magia y la ilusión, cuando perdimos la posibilidad de ser el que la recibe.

Bille August trabaja y vive desde hace unos años en Hangzhou, China. Un lugar con inviernos fríos y ocasionalmente nieve. Sólo tendrá que conseguir un abeto para que sea Navidad.

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Noche buena con un mensaje felices fiestas

 

Fecha de publicación: 
Viernes 15 de Diciembre de 2017
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